Un día en los tabancos.

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Barras de madera envejecidas por miles de cañas de fino, carne mechá, chicharrones, buen queso, tortillas de camarones XXL, vermut, oloroso…..y un amable camarero que con su tiza dejo constancia en la barra de nuestro paso por el tabanco.

 

UNA HISTORIA RECUPERADA

Hubo una época en que los tabancos, una reliquia de la tradicional simbiosis del vino, el  flamenco y la sociabilidad jerezana, estuvieron a punto de morir. Allá por el año 2000 apenas quedaban dos o tres – El Pasaje, La Tasca Sureña o San Pablo- que se mantenían en pie aguantando el temporal como una imagen congelada del Jerez de los años 20.

Los antiguos clientes iban muriendo, la costumbre de echar un rato con los amigos compartiendo un sol y sombra, una “morenita o un “torito” era cosa del pasado y las nuevas generaciones se decidían por otros locales y bebidas foráneas.

Solo la nostalgia teñida de romanticismo de algunos empresarios han podido salvarlos y gracias a ellos  con el apoyo de bodegas y  el ayuntamiento de la ciudad, podemos en la actualidad  disfrutar de “la ruta de los tabancos” y  transportarnos a su  mundo hecho de barras de madera pintadas con tiza, vinos de canilla y tapas de chacina sobre papel de estraza mientras de fondo se oyen bulerías o soleares.

Los tabancos proliferaron el Jerez en la primera mitad del siglo XX, el más antiguo de ellos “El Pasaje” se abrió con ese nombre en 1925, aunque antes ya había funcionado como “La Fortuna”. Pero su historia es más larga. Pepe Cabral en su tesis doctoral y Juan de la Plata en su libro sobre los tabancos coinciden que ya existían en el siglo XVII como resultado de la unión de dos establecimientos estancos cuyos beneficios engrosaban las arcas del rey en el caso de Jerez o del Ducado de Medina Sidonia en Trebuena y Sanlucar localidades en las que está también comprobada la existencia de estos locales : el almacén de aceite y vino y la venta de tabaco un nuevo producto llegado de las colonias que se había introducido por el puerto de Cádiz.

En el siglo XIX cuando se liberaliza la venta del tabaco, los tabancos se convierten en locales donde la gente sólo iba a beber. Un fenómeno similar al ocurrido en toda la provincia:en los  baches o tabernas de  Cádiz, guichis  de San Fernando y tabancos en Jerez

La imagen actual del tabanco surge por tanto a fines del XIX en ellos se vende vino a granel pero también se puede tomar en el mismo local. Son sobre todo  lugares de reunión donde se servía vino, se cantaba flamenco y se promocionaban  los cantaores.

De la Plata señala que estos locales, en su época de esplendor, estaban tan sólo destinados a los hombres. Las mujeres no podían entrar o tan sólo podían hacerlo para comprar vino, pero no permanecer en ellos bebiendo. De hecho llegaron a tener una especie de ventanas por las que se expendía el vino a las mujeres. Lo habitual era que los trabajadores acudieran a estos locales tras finalizar su jornada laboral y copearan y formaran tertulias hasta que se iban para sus domicilios a comer.

UN LUGAR MÁGICO EN EL CENTRO DE JEREZ. TABANCO EL PASAJE.

Y así es, situado a dos pasos del teatro Villamarta , cercano al edificio de Correos,  es conocido desde el año 1925 como “El Pasaje” ya que tiene entradas a dos calles paralelas : la principal, por la calle Santa María número 8  y la posterior, por calle Mesones 7.

Inaugurado por su primer dueño, don José González Navarro, el 16 de diciembre de 1925, un año para el recuerdo ya que  los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg visitaron la ciudad para  coronar a la Virgen del Carmen. Pero su historia había comenzado antes. Se abrió con ese nombre en 1925, aunque  ya había funcionado como “La Fortuna” y permanece abierto hasta que en torno al 2010 se empieza a rumorear que cierra.

Su actual dueño, Antonio Ramírez un romántico abogado se lía la manta a la cabeza y reabre el local manteniendo su vieja estética.: barra de madera gastada, barriles de las bodegas artesanas Maestro Sierra, tapas de chicharrones, queso o anchoas y su original color verde de las paredes que  se decoran con viejos carteles de toro que se encontraron olvidados. También  se recupera el escenario donde en la época de gloria del local bailaron de pequeños Lola Flores y Fernando Terremoto.

Todos los días abierto, todos los días lleno para que no tengas excusa de ir a disfrutar de este rinconcito mágico de la historia de Jerez.

TABANCO PLATEROS. INNOVACIÓN Y TRADICIÓN.

Como los viejos rockeros, los tabancos nunca mueren porque están grabados de manera indeleble en el alma de Jerez. Aunque solo quedan dos de los antiguos, El Pasaje y San Pablo, algunos jóvenes empresarios se han propuesto recuperar esta tradición.

Es el caso del Tabanco Plateros, hoy situado en la calle Algarve. Sus dueños Luz Saldaña y Jaime Jiménez una pareja  enamorada de los vinos de Jerez consideran que no hay marco mejor que un tabanco para  disfrutarlos.  Lo abrieron a fines de  2011 iniciando el movimiento de “resurrección” de los tabancos del que ellos son pioneros.

En su local, a caballo entra la tradición y la innovación se pueden tomar vinos de canilla de  la Cooperativa de las Angustias, pero también vinos viejos de Jerez  por copas o algún vino de la Tierra de Cádiz además de vermouth de grifo. De tapas, las tradicionales con variaciones: chacinas, conservas, y alguna sorpresa de cocina los fines de semana

DISFRUTAR CON LOS CINCO SENTIDOS

En la Calle Angostillo de San Dionisio con una  amplia terraza abierta a la preciosa  Plaza de La Asuncion está Restaurante Antonio Jerez Centro.

Antonio García Archidona su dueño, ha decidido apostar fuerte por el mundo de los restaurantes utilizando productos de máxima calidad : pescados y mariscos comprados en la lonja de Sanlucar, gambas de Huelva, carne de retinto, jamones de Jabugo…. Una cocina que puedes disfrutar en tapas, en la gran barra que preside la entrada del local o más cómodamente en las mesas de un acogedor salon donde predomina el blanco y la decoración vegetal. Como señas del establecimientos numerosas frases en murales o pizarras que  reflejan la filosofía del restaurador.

Junto al gusto por la tradición y la materia prima de calidad , heredado de su padre dueño de la Venta Antonio (1983), las propuestas creativas también forman parte de la carta como rollitos de aguacate con tártara de gambas y vinagreta de tomate que  no nos fuimos sin probar.

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