Olvera: Historia y arte.

Imprmir artículo

Como siempre nos sorprendimos de la enorme riqueza de nuestros pueblos. Olvera derrocha arte e historia, sus calles son un permanente recuerdo de su pasado árabe y es una delicia pasearse y perderse por sus rincones blancos cubiertos de macetas y sus calles estrechas y empinadas.

El día no acompañaba mucho ya que amaneció lloviendo y continuó sin parar toda la mañana. Pero la lluvia añadía un encanto especial el aire  que se veía limpio como recién lavado y las casas  más blancas iluminadas por algún rayo de sol perdido.

UN POCO DE HISTORIA

En la lejanía la imagen de Olvera es altiva e impresionante.  Encaramada  en un peñasco entre las sierras de Grazalema y Ronda dominado por el castillo, a sus  pies surge apretado el caserío. Es el esquema de las plazas fuertes fronterizas  del reino nazari de Granada al que perteneció hasta la reconquista en el siglo XIV.

Tras ella en 1327, el rey Alfonso XI concedió a  Olvera una Carta Puebla, documento en el que se establecían una serie de privilegios para fomentar la repoblación de la villa. Hasta el año 1877 que obtiene el título de ciudad concedido por Alfonso XII perteneció a tres casas nobiliarias. los Pérez de Guzmán,  los Stúñiga y en 1460, mediante compra, a los Girón, germen de la futura casa ducal de Osuna.

Existen varias teorías sobre el origen del nombre de Olvera, posiblemente proceda del árabe, aunque hay desacuerdo a su etimología. Para algunos autores su nombre deriva de Olivera, tierra de olivos, aunque estudios reciente sugieren un origen árabe de Wubira o Uriwila.

Olvera refleja en su historia los avatares de  los acontecimientos que marcan la Historia de España. Posiblemente se pobló en fechas muy tempranas ya que las cuevas y la vegetación de las laderas montañosas ofrecían un atractivo refugio a los hombres de la Prehistoria pero fue en época romana en la que empezamos a tener noticias de ella. Conquistada por los árabes aprovechando el desorden interno causado por las crisis sucesorias de la monarquía visigoda, perteneció a la cora de Saduna y fue plaza fuerte dominada por una alcazaba en la frontera del reino de Granada hasta su tardía reconquista en el siglo XIV. Apenas sabemos nada de Olvera en la Edad Moderna lo que nos indica que tras la conquista de granada por los RRCC se inicia una etapa de decadencia que llega prácticamente hasta nuestros días. Formó parte del territorio dominado por los franceses en  la guerra de la Independencia y durante ella muchas obras de arte fueron expoliadas y algunos de sus mejores edificios civiles y religiosos destruidos. La crisis continúa en los siglos XIX y XX  por lo que muchos de sus habitantes tuvieron que emigrar al norte de España y a países como Holanda, Francia, Suiza y Alemania.

En la actualidad el pueblo se recupera aprovechando los recursos que su medio ofrece y la capacidad de regeneración de sus lugareños : el turismo rural favorecido por el paso por su término de la Vía Verde de la Sierra y sobre todo las industrias en régimen de cooperativas dedicadas a la extracción de aceite y a los embutidos.

EL BARRIO DE LA VILLA Y EL CASTILLO DE OLVERA

Para llegar al castillo cruzamos con Sara , nuestra guía,  El Barrio de la villa uno de los lugares más bonitos de la provincia y que mejor conserva el trazado y la estética del urbanismo árabe. Es  la antigua medina, la Olvera mora que crece  en torno al castillo y al calor de las  murallas de la que se conservan los 7 contrafuertes que la sostenían y algunos restos en el  edificio de “La Cilla”, como el torreón o Mirador del Duque la única torre hueca que queda. En su interior se encuentra una exposición de restos arqueológicos de la zona.

A los pies del castillo visitamos el pequeño museo dedicado a  La frontera y los castillos en la Casa de la “Cilla” llamada así por ser cilla o granero en tiempos de los Duques de Osuna.

El castillo es una fortaleza árabe  construida a fines del Siglo XII que se enrosca en torno a la peña adaptándose al terreno. La factura que hoy conocemos presenta evidentes rasgos cristianos en su construcción, producto de sucesivas remodelaciones que hubo de sufrir el Castillo desde su toma por las tropas castellanas. Se conserva la puerta de acceso, por la que se entra al recinto, un lienzo  de la muralla y la torre del homenaje de dos plantas cubiertas por bóveda de medio cañón comunicadas por una empinada escalera de caracol labrada en la piedra viva. La vista desde ella es impresionante: un pequeño cementerio, las casas blancas del barrio de la villa y al fondo olivares y sierra.

EL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

A dos Km. del pueblo visitamos el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, una construcción neoclásica mandada a erigir por los duques de Osuna a fines del siglo XVIII sobre una ermita anterior, posiblemente dedicada a la Virgen de Caño Santo.

En ella se venera a la virgen de Los Remedios, patrona de Olvera, a la que tienen una gran devoción los lugareños desde el año 1715 en el que se le atribuye una intervención milagrosa  frente a una sequía que asolaba la población. Desde entonces se establece una peregrinación anual, la romería del lunes de Quasimodo, el segundo lunes después del Domingo de Resurrección, en el que se consumen las tradicionales tortas del lunes y hornazos.

El santuario tiene ámbito supracomarcal ya que  a él acuden creyentes de poblaciones de las Sierras de Cádiz, Sevilla y Málaga para dejar  numerosos exvotos que han sido estudiados en profundidad por el antropólogo Rodríguez Becerra. Se trata, por lo tanto, de una de las advocaciones andaluzas con mayor arraigo devocional.

Parafraseando el título del libro de   nuestra amiga M Luisa Olvera es un pueblo para comérselo pero a besos y abrazos por emprendedor,  acogedor y bonito.

IMÁGENES

Imprmir artículo

No hay comentarios

Deja tu comentario