Bocinegro y Bocarte. De la mar a tu plato

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Ayer por fin tras el confinamiento visitamos Conil, uno de los pueblos de referencia turística de la provincia y lo hacíamos para ver con alegría como esta maldita pandemia no ha podido  con la energía de dos empresarias – Quina y Paqui Muñoz-  que a pesar de lo que está cayendo no han dudado en abrir nuevos restaurante donde ofrecen lo mejor de la lonja del pescado del que su familia-  los Petacas- es mayorista.

 

PRODUCTO, PRODUCTO Y PRODUCTO

No podía ser de otra manera. Por la tradicional vinculación de esta saga familiar con el mar y el pescado los restaurantes llevan los regios  nombres de dos especies de nuestras costas: Bocarte, semejante al boquerón y Bocinegro uno de los reyes de los puesto del mercado  entre  pargo y la urta.

Como indican sus nombres la base de la cocina es el pescado, la tradición y la imaginación de sus jefes de cocina Rocío Fernández  de Bocinegro que con orgullo ella llama “tabanco marino” por la importancia que los vinos gaditanos y el despacho al público tienen en el establecimiento y Francisco Javier Pérez Menacho «Nene» un cocinero serrano al que no le asusta el reto de este espectacular mar y montaña.

Para Santi Santamaría la cocina es “producto, producto y producto” y en este caso el famoso chef aplaudirá desde las cocinas del cielo porque productos no faltan. En su mochila  la familia Muñoz lleva años de dedicación  al mundo del pescado surtiendo de los mejores a varios restaurantes de la provincia y de España.

BOCINEGRO. BLANCO, VERDE Y AZUL

Pero vayamos por parte y una parte muy importante de estos establecimientos es la decoración: mediterránea, con predominio de las fibras naturales, blanca y verde de plantas y con los  tonos azules del cercano mar conileño.

 

 

Bocinegro tiene  dos niveles, el superior se abre al salón bajo en una balcón desde el que se puede contemplar en todo su esplendor el gran mural que preside el establecimiento obra de María Violet    : un aristocrático  bocinegro con pipa y todo que con su ojo- brújula parece indicar que es el rey de los mares de norte a sur y de este a oeste.

 

 

En un lugar privilegiado una preciosa colección de damajuanas hace honor al bonito nombre de “tabanco marino” y de cara a la calle el expositor en el que de nuevo reina el bocinegro codeándose con langostinos, gambas, pulpos y navaja.

Como singular aportación este restaurante funciona también como cocedero y venta al peso de marisco

Rocío , atenta y gran anfitriona como siempre, nos cuenta ilusionada el proyecto en el que sobre todo predomina el pescado que ella mima como gran conocedora de la cocina tradicional que es la base de su filosofía en los fogones.

La carta permite comer de tapas  o también de platos acompañados de vinos de Jerez  y  de la provincia que afortunadamente presiden su oferta de vinos y que pueden tomarse también por copas.

Empezamos con unas croquetas de gambas al ajillo tradicionales y del gusto de todos.

 

 

Continuamos con un Ceviche de pargo y gambas con cebolla roja, limón, jengibre, rabanitas y cilantro que entraba muy bien en un día de calor exagerado. Una excelente propuesta par el verano.

 

 

Nuestra degustación finalizó con un también fresco paté de brótola y borriquete todo un guiño a este pez por derecho conileño que gracias a la iniciativa de grupo de cocineros que lleva su nombre – Los Borriquetes- ha ganado puntos en el escalafón de pescados señeros de nuestras costas.

 

BOCARTE. EL PEZ CHICO SE COME AL GRANDE

Bocarte esta situado en el bajo del Hotel Alzocaire inaugurado la pasada temporada. Sin duda un plus añadido para este coqueto hotel de 25 habitaciones  situado junto a la playa de los Bateles a la que se abre su bonita terraza.

 

 

De nuevo nos encontramos con un proyecto de los Hermanos Muñoz grandes conocedores del pescado y marisco al que se dedican desde la década de los 80 en sus empresas  Muñoz Petaca y Muñoz Fish. Ahora de la mano de Francisco Javier Pérez Menacho, el chef Nene de la Sierra, apuestan por un paso mas: ofrecer a sus clientes el pescado y marisco ya cocinado.

El restaurante lleva el nombre de Abocarte, un pez pequeño similar al boquerón que Nene ha convertido en la estrella de unos de sus platos: un fresco entrante de boquerón tres texturas con una base de mousse en vinagre, boquerón frito y polvo deshidratado del mismo pez que se sirve sobre una hoja verde. Original y veraniego, ideal para empezar la comida.

 

 

Seguimos con una ensalada “Petaca” – en honor a la familia -de dorada, langostinos  y salsa kimchi crujiente y picante a base de col china fermentada.

 

 

Tras los entrantes Nene nos sirvió un original consomé de atún con soja y jengibre con guarnición de salicornia y aceitunas negras.

 

 

Continuamos con un riquísimo pulpo asado sobre arroz cremoso con queso semicurado de cabra La Pastora de Grazalema, un guiño a sus orígenes serranos. Visualmente precioso el plato se termina con polvo de pimentón e hilos de chili.

 

 

Para finalizar dos postres Piña colada con nata cítrica y Café comestible a base de una mousse de café y espuma de leche.

 

Nene, en todo momento atento a la comida y fiel a su equipo  nos presentó al finalizar a sus compañeros de cocina: Joaquín José  Álvarez y Pablo Genovese Tello de Meneses a los que aplaudimos e hicimos la foto de rigor.

 

 

En definitiva felicitaciones a este equipo de jóvenes emprendedores, empresarias, cociner@s y personal de sala que ha llevado a la práctica el refrán a “mal tiempo buena cara” que podíamos reconvertir a  “no hay malos tiempos para buenos proyectos”.

 

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